Sacando partido a 38 metros

Hay personas que cuando se van a vivir a una casa pequeña, en un primer momento se agobian, asustan y desesperan pensando que “poco se puede hacer con este espacio” Bueno…eso no es así. Simplemente debemos saber adaptarnos al medio, buscar sus puntos fuertes, posibilidades…y si no las vemos, buscar la ayuda de quien nos abra un poco los ojos. Un día os hablaré de mi casa (no me puedo quejar…son 50 metros cuadrados) y había que aprovechar cada rincón, pero eso…os lo contaré otro día 😉

05Hoy os traigo un ejemplo de cómo pocos metros pueden dar a luz un bonito, acogedor y nada agobiante apartamento de 38 metros cuadrados. Para una persona (o dos, que se quieran mucho… jajaja) es ideal! En estos casos, un buen resultado dependerá de una decoración funcional y ligera que aproveche bien los espacios disponibles y colores claros que den amplitud y luminosidad.

03Como podéis ver en el salón, el blanco y el gris son una combinación perfecta para obtener el resultado que buscamos: ligereza, amplitud y luminosidad.

Un único sofá amplio (que uno puede vivir solo… pero también tener visitas! jeje) es imprescindible. No sobrecarga el ambiente, es cómodo y si viene alguien, tenemos donde sentarle 😉 La pared decorada con papel pintado es una elección genial. Le da vida al salón de una forma muy sutil.

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El mueble lacado en blanco es ligero y nos da un espacio de almacenaje fundamental. La mesa de centro en cristal es una buena idea cuando no queremos tener elementos que interrumpan visualmente. Además, tanto el cristal como el blanco son claves que siempre ayudan a reflejar luz y “ganar” espacio.

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Al otro lado del salón encontramos el espacio dedicado al dormitorio. Es un hueco estupendo para tenerlo discretamente separado del salón y aportarle algo de intimidad. Nos ayuda a la separación visual, la estantería y el pequeño escritorio.

Otra parte importante de esta casa es la espectacular cocina…

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…con una capacidad de almacenaje enorme. Blanca, ligera, luminosa, con espacio para comer cómodamente y un toque de color que llega de manos de un suelo y una encimera de un negro inteso.

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 En la pared se ha utilizado un original papel pintado que simula una persiana metálica. Crea un bonito efecto y, al igual que el del salón, este papel sigue contribuyendo a sacar el máximo partido a la luz.

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Vía

Mi reflexión: Si quisiéramos aportar algo más de intimidad al dormitorio, sin complicarnos mucho la vida, con unos simples paneles japoneses o un estor enrollable desde el techo, sería posible. La sensación de amplitud del salón sería vería algo afectada (pero no demasiado) y ganaríamos el poder ocultar el dormitorio cuando no nos apetezca que se vea 😉

Espero que el post de hoy os haya ayudado a ver que tener poco espacio no significa que no podamos tener una casa en la que nos apetezca estar y pasar tiempo 😉

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MariAngel

 

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